A Javier Milei le queda chico el plano nacional y sale a conquistar otros públicos. Luego del Luna y del Movistar Arena preparó su gola para cantar en Israel.
Pero el repertorio es conocido, parafraseando a otro político, el javo también repite sus viejas canciones.
La de la moral como política de Estado no se volvió un hit, a la fuerza la bajó de su grilla de temas porque no pegó.
¿Cuáles son sus viejas canciones?
Todo lo que haga está bien porque enfrente están los kukas, hace una semana en un streaming libertario un desarrollador inmobiliario dijo no importarle el tema glaciares, pero si los kukas estaban a favor, él estaba en contra.
Ese muchacho es el ídolo de los tontos. Y un poco Milei también, ya no puede cantar las canciones que lo llevaron al estrellato, ni el “po-li-cia, po-li-cia”, ni el “no hay plata”.
El fin de semana arremetió contra La Nación y esto deviene de un conflicto que tiene con Saguier, director del medio que se juntó con el Javo en Olivos tras una gestión de Luis Miguel Majul. Una reunión que terminó mal ya que el empresario creía que iba a recibir un buen trato por parte del Presidente, acostumbrado a ser tratado de esa manera por casi la totalidad de los mandatarios con los que se juntó. Para ser más concretos los que su apellido de nacimiento o de casada no comenzaban con la letra K.
Pero Saguier aunque esté en un medio tiene más que ver con Chatarrín de los Tubitos Caros, que con fm La Patriada. Son el poder real.
De hecho no es casualidad que el peor momento del Gobierno llegue con una oposición gastada, cuando se trataron las primeras reformas en el Congreso, muchos se quedaban despiertos hasta que termine la sesión esperando la sorpresa (o no, siendo que no eran mayoría). En las últimas sesiones ya se da por sentado que saldrá lo que quiere el oficialismo, en todo caso, el peor momento llega cuando se pelea con el poder real y no con los kukas.
Las nuevas canciones no convencen ni a sus fans, hace temas que le gustan a unos y otros lo odian. Fracturas internas que se dan con la cámara prendida, precisamente en los medios que tanto denosta. Sus medios propios se quedaron sin discurso, nadie los ve y encima son parte de la interna.
Este fin de semana un cura pasó música en la Ciudad de Buenos Aires, una mezcla de música sacra con electrónica pasó el eclesiástico. Se trata de un portugués con grandes deudas que decidió hacer curso de DJ para ganar plata, el contrasentido entre ambas ocupaciones fue el germen para que explote mundialmente lo que hace.
Esto se dio en el marco del primer aniversario de la muerte de Jorge Bergoglio. Primer, y posiblemente único argentino en la historia en llegar a ser Papa de la iglesia católica.
Su recuerdo tomará forma en la Basílica de Luján y en la Basílica San José de Flores.
El Papa peronista entendía muy bien la magnitud que tiene la política en la religión. Por acción u omisión se ven los hechos políticos. ¿Será que el Gobierno le está regalando una agenda a su vicepresidenta Victoria Villarruel? Quién sí asistirá a la misa en homenaje. ¿O es que no le importa el tema?
Esto análisis parte de que Javier Milei no va a estar, pero no por un dolor insoportable de muela ocurrido a último momento sino porque privilegió ir a Israel, en otro desesperado intento por ser alguien, alguien que siempre quiso y nunca pudo.
Axel también estuvo en una cumbre internacional del progresismo, donde más que peronizar al mundo fue a aprehender como hacer socialdemocracia en Argentina, no se quien es su armador, pero si es catalán comentarle que en este país el antecedente inmediato del progresismo es Alberto Fernández, y ya que fueron a Barcelona que se quede en su casa.
Así y todo, el Gobernador vuelve para estar presente en la ceremonia de Francisco aun cuando no comparte religión, pero a sabiendas que es el culto que adoptó el pueblo que representa.
Milei no. Prefirió reunirse con un genocida a la memoria de un religioso que hablaba de justicia social.
Sólo resta desear que su intrascendencia también sea tomada de esta manera por las naciones que están en guerra.




