FALTA ORGANIZACIÓN

Estudiantes secundarios abuchearon al influencer libertario Ariel Sbdar, dueño de Cocos Capital y cercano a Toto Caputo. Fue durante una charla de Endeavor para emprendedores.

Endeavor organizó un encuentro en el marco de la Escuela del Futuro, un programa para estudiantes que organiza el gobierno porteño. 

Cocos es un grupo financiero argentino fundado por Nicolás Mindlin y Ariel Sbdar, y con el tiempo se transformó en una usina twittera contando las bondades del plan económico.

Para ser buenos con Sbdar, y utilizando la excusa presidencial, lo que hace en twitter lo hace en nombre de su persona y no de su empresa.

Obviamente no todos los pibes presentes en el Movistar Arena lo conocían, sucedió que al llegar al lugar se enteraron de la lista de oradores, y mediante mensajes entre alumnos se fueron poniendo de acuerdo para cantarle “vendepatria” cuando saliera al escenario.

El periodista progresista Bercovich sugirió que esto significaba el quiebre del voto jóven con Milei, mientras que Grobocopatel hijo (Rosendo), liberal, le respondió que creía que sucedía todo lo contrario, los chicos no reconocen más autoridades, ni se quedan callados cuando algo no les gusta.

Ambos desde su trinchera ideológica se acomodaron a la anécdota. Lo interesante es saber hasta que punto esto obedece a la rebeldía propia de la edad, o de la organización. Que un grupo de estudiantes los que se comunicaron con el resto para decirles todo lo que hacía Sbdar, es un gran laboratorio de lo que puede suceder si unos pocos logran organizar a las mayorías.

Hoy hay un Gobierno vendepatria, pero los que lo dicen reciben palazos. No hay grupo de pibes que logre organizar a sus pares.

Cuando se rompe la matriz organizativa de la sociedad, en que momento ganó el confort en los dirigentes. Lo que finalmente asegura el bienestar del oficialismo es la casta, quienes lejos de perder sus privilegios deciden no interceder ante la pérdida constante de soberanía.

Una decadencia constante para no explotar. “No queremos otro diciembre del 2001 que no le conviene a nadie” repitieron hasta el cansancio, y es verdad, tanto como que vivimos hace tiempo peor de lo que estábamos en marzo del 2022. Si en todos esos momentos cuando dijeron no queremos un 2001 hubiesen accionado en favor del pueblo, hoy estaríamos en recuperación. Porque a todo 2001 le vino su 2003, en cambio, vivimos en una permanente cornisa, donde no tenemos las espaldas de Majúl.

¿Pero el voto no sirve para nada? Para muy poco. No basta con que el Gobierno haya ganado la elección en octubre, como para decir que ir en contra de eso es no cumplir la voluntad popular. Debería serlo, si, pero en esta actualidad no hay oposición que busque organizar (volvemos a lo del principio) y ese es el gran logro del Gobierno, o el corporativismo de la casta.

¿Por qué? Porque siempre se mencionan la cantidad de elecciones perdidas por el peronismo, en la misma cuenta se suma una que perdió Massa (la última) y la que ganó (2013), mismo candidato dos resultados distintos pero se contabilizan de la misma manera porque cuando ganó fue por fuera del PJ. Entonces, ¿Está mal contar la del 2013 como una derrota?, para peor ¿Hubiese estado bien contar como una victoria la del 2023?

Si ganar suena distinto pero sabe parecido a perder, hay más chances de salir derrotados que de salir victoriosos.