Día del Barrendero: Floresta recordó a sus trabajadores desaparecidos con un acto en el Corralón

El sábado 13 de junio, en el Corralón de Floresta, Av. Gaona 4660, se realizó como todos los años el homenaje a los trabajadores secuestrados y desaparecidos forzosamente durante la última dictadura militar. En el encuentro se proyectó “Una Casa”, documental que reúne testimonios de sobrevivientes del ex CCDTyE “El Jardín”.

Se cumplieron 49 años del secuestro y la desaparición forzada del sacerdote obrero Mauricio Silva. Lo llevaron de la vía pública mientras barría las calles del barrio. Durante la dictadura también fueron secuestrados y desaparecidos Julio Goitía y Néstor Sammartino, trabajadores del Corralón de Floresta y dirigentes sindicales de ese espacio ubicado en lo que hoy es la Plaza del Corralón. Actualmente, el 14 de junio es el Día Nacional del Barrendero, sancionado por el Congreso Nacional.

En este nuevo aniversario, la Asamblea de Floresta presentó el documental “Una casa”, que reúne testimonios de las sobrevivientes del ex CCDTyE “El Jardín”, identificado en la pandemia. Este centro operó bajo control de la SIDE y estaba en Bacacay 3570. Funcionó en la misma manzana del temido CCD Automotores Orletti, Venancio Flores 3519, formando parte del circuito de represión y del Plan Cóndor. Este centro se suma a los espacios de Memoria de la Comuna 10, el ex Olimpo y el ex Orletti.

El encuentro fue el sábado 13 de junio desde las 17:30 horas en la Casona del Corralón de Floresta, Avenida Gaona 4660.

El 14 de junio de 1977, Mauricio Silva se levantó temprano y fue directo al trabajo. Hacía más de un año del golpe de Estado y los días estaban marcados por el terror cotidiano. Esa mañana, un Ford Falcon blanco lo interceptó en Magariños Cervantes y Terrero.  

Testigos aseguraron que tres hombres lo secuestraron. “Eran las ocho y media de la mañana del 14 de junio de 1977 y ése es el último dato que se tiene de Mauricio”, relató Alicia Vázquez, editora del libro “Gritar el evangelio con la vida”.

Mauricio Silva Iribarnegaray pertenecía a la Fraternidad del Evangelio y estaba convencido de que para ayudar a los trabajadores había que ser uno de ellos. Por eso se hizo barrendero en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en 1974.  

Antes había sido compañero de religiosos vinculados a la defensa de los derechos humanos y al tercermundismo, como Jaime de Nevares y Monseñor Angelelli.

En su homenaje, en 2003 la Legislatura porteña instituyó por ley el 14 de junio como Día del Barrendero de la Ciudad, y desde 2017 el Congreso Nacional declaró esa fecha como Día del Barrendero a nivel nacional.