La Banda Sinfónica de la Ciudad hace sonar Hollywood en el Gran Rivadavia  

El sábado 4 de julio a las 20 h, la formación dirigida por Carlos David Jaimes interpretará en el Teatro Gran Rivadavia (Av. Rivadavia 8636) un programa íntegro dedicado a John Williams. Star Wars, Indiana Jones, Jurassic Park y E.T. sonarán en vivo en un concierto que cruza repertorio sinfónico con la memoria sonora de las películas más influyentes del último siglo.

Hay bandas de sonido que no necesitan presentación. Basta un acorde para que el público sepa dónde está: en una galaxia muy, muy lejana, en un jeep huyendo de dinosaurios, en una bicicleta volando frente a la luna. El sábado 4 de julio, esas imágenes volverán a la sala sin proyección, solo con música. La Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la dirección del maestro Carlos David Jaimes, presenta “Música de películas”, un concierto íntegramente dedicado a John Williams.  

La cita es a las 20h en el Teatro Gran Rivadavia, Av. Rivadavia 8636. La sala, de larga tradición barrial, será el marco para una noche temática que ya es sello de esta formación: repertorio popular, pero tratado con rigor sinfónico. Esta vez, el universo elegido es el de George Lucas y Steven Spielberg, los dos directores con los que Williams construyó parte de la identidad sonora del cine contemporáneo.  

El programa lo dice todo. Abrirá con Star Wars Saga, seguirá con Star Wars Medley Takashi y Star Wars: The Force Awakens. Después vendrán Flight to Neverland, Jurassic Park e Indiana Jones. No hay relleno: son piezas que, juntas, recorren décadas de butacas, suspenso y aventura. Quien haya crecido con VHS, cines de barrio o plataformas, reconocerá cada motivo antes de que termine el primer compás.  

Detrás de ese catálogo hay un nombre propio. John Towner Williams nació en Nueva York en 1932 y es uno de los compositores vivientes más interpretados del planeta. Especializado en cine, firmó las bandas de Tiburón, E.T., Superman, Indiana Jones, Parque Jurásico, Harry Potter y La lista de Schindler, entre tantas otras. Es el colaborador histórico de Spielberg y acumula cinco premios Oscar, siendo uno de los artistas más nominados en la historia de la Academia, junto a Walt Disney. Sus obras se tocan en orquestas de Oriente y Occidente, a veces en conciertos multimedia. En el Gran Rivadavia, la versión será acústica, con la fuerza de una banda sinfónica completa.  

Dirigir este repertorio exige algo más que marcar el pulso. Requiere entender el tempo narrativo del cine. Por eso la elección de Carlos David Jaimes es clave. Formado en la Universidad Nacional de las Artes, se perfeccionó en dirección orquestal con Mario Benzecry y Carlos Calleja. Pasó por la Fundación Teatro Colón y el Mozarteum Argentino. Fue director adjunto de la Orquesta Académica del Teatro Colón y director musical del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dirigió la Filarmónica de Mendoza, la Sinfónica de Santa Fe y fue director adjunto de la Orquesta Académica de Buenos Aires hasta 2018, además de asistente en la Sinfónica Municipal de Florencio Varela. Hoy comparte la dirección de la Banda junto a Nicolás Kapustiansky.  

La Banda Sinfónica de la Ciudad no es una agrupación más. Fue creada en 1910 por el maestro italiano Antonio Malvagni para conmemorar el Centenario de la Revolución de Mayo. Sus primeras funciones fueron en el Teatro Colón y en la Plaza de Mayo, pensadas para tocar donde hiciera falta. Más de un siglo después sigue siendo el organismo musical más antiguo en actividad de la Ciudad de Buenos Aires, dependiente de la Dirección de Música.  

Por su atril pasaron nombres centrales de la dirección en Argentina: Rafael Del Giudice, Domingo Calabró, Reinaldo Zamboni, Mariano Drago, José María Castro, Pascual Grisolía, Mario De Rose, Bernardo Teruggi, Gustavo Fontana, José Luis Cladera, Lito Valle, Mario Perusso. Esa tradición se sostiene con un archivo valioso de arreglos hechos especialmente para la Banda, lo que le permite abordar repertorios que van del académico al popular sin perder identidad.  

El programa del 4 de julio juega con esa idea. Star Wars es, para muchas generaciones, la primera sinfonía que escucharon en la vida. Jurassic Park es la lección de cómo un tema puede construir asombro. Indiana Jones es puro ritmo de aventura. Y Flight to Neverland, con su guiño a Hook, es nostalgia directa. Williams escribió para que la orquesta fuera un personaje más.

Quien vaya el sábado encontrará a una formación que sabe moverse entre el gesto épico y el detalle. Williams escribe fanfarrias que piden bronce pleno y, a la vez, pasajes íntimos donde las maderas y los cornos llevan la narración. Jaimes, con su recorrido entre ópera, ballet y orquesta, tiene oficio para equilibrar esos planos.  

El concierto también es un modo de celebrar a un compositor que sigue activo y vigente. A sus 92 años, Williams continúa siendo referencia. Sus temas se usan en actos, ceremonias y estadios porque condensan emoción en pocos compases. Escucharlos en vivo, sin efectos, es comprobar por qué funcionan: orquestación precisa, melodía clara, arquitectura que sostiene la tensión.  

La Banda lo sabe. Por eso sus conciertos temáticos no buscan disfrazarse de show. Buscan mostrar el oficio detrás de la banda de sonido. Cuando suene el Imperial March, cuando arranque el Main Theme de Jurassic Park, cuando aparezca el galope de Indiana Jones, el público va aplaudir. Pero entre tema y tema va a pasar algo más: va a entender la arquitectura de esa música.