Desde Plaza Arenales hasta la casa de Maradona, un free tour conecta palacios, casonas y rincones históricos del “barrio jardín”. Nueve postas para entender por qué Devoto sigue siendo uno de los barrios más singulares de CABA.
Hay barrios que se caminan. Y hay otros que se descubren imaginando. Villa Devoto es de los segundos. Detrás de sus árboles altos, diagonales tranquilas y casonas elegantes late una historia porteña menos ruidosa, pero igual de fascinante. Free Tours Buenos Aires propone un recorrido que arranca en Plaza Arenales/Hospital Zubizarreta y une nueve postas clave para entender por qué se lo sigue llamando el jardín de la Ciudad: la plaza central, la basílica, el recuerdo del Palacio Antonio Devoto, la estación, el Palacio Ceci, la casa de Maradona, el Palacio Stoppani, la Escuela Juan O. Hall y el Palacio Tamini.
Villa Devoto nació como proyecto urbano a fines del siglo XIX. En 1889 el Banco Inmobiliario presentó el trazado del nuevo pueblo, aprobado el 13 de abril. El diseño de Carlos Buschiazzo y José Poggi ya incluía una plaza central de gran escala, diagonales y avenidas anchas pensadas para una vida más aireada que la del centro. Esa lógica, más las quintas, jardines y residencias señoriales, forjó la identidad que aún lo define.
La primera parada es la más lógica. Plaza Arenales es el corazón verde de Devoto. Diseñada en el proyecto original y extendida sobre cuatro manzanas, conserva un trazado poco común: diagonales, bulevares y un gran espacio central que sigue siendo escenario de la vida cotidiana. Hoy está rodeada de cafés y veredas activas, pero debajo sobrevive la matriz de aquel “pueblo modelo” soñado en 1889.
A pocas cuadras aparece el gran hito religioso. En Av. Lincoln 3751 se levanta la Basílica San Antonio de Padua, inspirada en la Basílica de Superga de Italia. La idea de una iglesia estaba desde la fundación, pero fue Antonio Devoto quien en 1913 retomó el proyecto y contrató al arquitecto Josip Marković. Su interior guarda mármoles, vitrales y pinturas. En la cripta descansan los restos de Devoto y sus dos esposas.
Uno de los momentos más intrigantes llega en Salvador María del Carril 3730. Ahí se levantó el Palacio Antonio Devoto, encargado en 1913 y construido con materiales importados como símbolo de lujo extraordinario. Devoto murió en 1916 sin verlo terminado y su esposa Elina Pombo falleció años después. La mansión nunca fue habitada y terminó demolida. Quedó como uno de los grandes mitos arquitectónicos del barrio.
Inaugurada el 13 de noviembre de 1888, incluso antes de la aprobación formal del pueblo, la estación de la línea San Martín fue decisiva. Ubicada a una cuadra de la plaza, en Fernández de Enciso y Ricardo Gutiérrez, el ferrocarril dio la conectividad que necesitaba el proyecto inmobiliario. Sin vías, Devoto difícilmente habría crecido tan rápido.
La parada más emotiva está en José Luis Cantilo 4575. Es el chalet que Diego compró para sus padres en los 80, tras llegar a Boca. Devoto guarda la imagen más íntima de Maradona: el hijo que quiso devolverle a su familia el sacrificio de toda una vida. Acá no está la esquina de Segurola y Habana. Está el barrio residencial, arbolado y silencioso donde el ídolo también fue parte de una escena doméstica.
Alrededor del Hospital Zubizarreta sobreviven dos nombres clave. El Palacio Stoppani, frente a la plaza en Chivilcoy y Nueva York, fue de Onorio Stoppani y hoy es sede administrativa de salud. Muy cerca, el Palacio Tamini, en la antigua Nueva York 3952, pasó de residencia privada a casa de socorros y luego a pieza funcional del hospital. Dos mansiones aristocráticas absorbidas por la vida comunitaria: Devoto convirtió el lujo en servicio.
Cierra el tour la historia de Juan Osvaldo Hall, “el inglés de las orquídeas”. Su quinta estaba en Fernández de Enciso y dejó dos manzanas y fondos para crear una escuela de jardineros. Hoy es la Escuela de Floricultura y Jardinería Juan O. Hall, de la UBA, en José Cubas al 3800. Su legado explica por qué “jardín de Buenos Aires” no fue solo marketing: tuvo impulsores reales.
El mérito del recorrido es ordenar capas: el barrio aristocrático, el ferroviario, el jardín, el maradoniano y el que conserva construcciones que cuentan un siglo sin levantar la voz. Free Tours Buenos Aires entrega paradas precisas, pero sobre todo una forma distinta de mirar Villa Devoto: no como un rincón residencial más, sino como una zona donde la historia todavía aparece detrás de una arboleda, una cúpula o una esquina tranquila.




