Se puede pensar que el oficialismo goza las mieles de un gran momento en cuánto a que se cumple su voluntad, en el plano judicial y legislativo todo está ordenado y el dólar está planchado.
Pero todos los días hay noticias de cierres de empresas, de fábricas, y se aguarda por una cantidad de judicializaciones y despidos en el ámbito laboral.
¿Al Gobierno le va bien? Y si le va bien, a todos nos va bien. ¿No es así?
Que esta sea una pregunta irónica no es gracias a la primicia de Comunas de que esto iba a suceder. Eso es más viejo que el feliz cumpleaños.
El peor momento de confianza en el oficialismo es siempre cuando las cosas le salen bien. Ya sea una cripto estafa, o una reforma.
El único parche para batir desde el Gobierno en estas oportunidades es el riesgo cuca. Algo que tampoco es nuevo pero sí efectivo.
Por un lado, la idea de la negativa a algo se agota.
¿Cuánto tiempo se podía mencionar a Nisman cada vez que el macrismo estaba en una baja de popularidad?
En algún momento llega a su fin. La cuestión es si continuamente se le da nuevos motivos. La mejor política del gobierno es lo que hace la oposición, que comete constantes traspiés.
En 1892, se le encargó a Ángel Della Valle hacer una pintura que está ahora en el Museo de Bellas Artes. El cuadro se llama «El regreso del Malón», en él se veía a pueblos originarios saqueando al pueblo civilizado, hombres con poca ropa secuestrando a una mujer blanca, robando cruces de la iglesia. Unos marrones que querían terminar con la gente de bien dirían los libertarios. Y eso no es descabellado porque se presume que fue una pintura encargada por Julio Argentino Roca, quien había sido Presidente de 1880 a 1888, y quería imponer el riesgo indigena, algo así como riesgo cuca de la época cada vez que se hablaba de la Campaña del Desierto.
Sirvió esa fake news porque volvería a ser Presidente de 1898 a 1906.
Pero de nuevo, lo anti se agota. A menos que constantemente se le arroje leña y no termine de apagar ese fuego, que varía pero no quema igual.
El libertarismo es tan raro que no sabemos dónde puede terminar el incendio, y que a diferencia de la derecha tradicional, a veces jugando con fuego se pueden quemar.




