No lo entenderías*

“No va a hacer lo que dice en campaña”, dijo el alumno. “¿Por qué?” preguntó el profesor. “Porque ustedes van a estar en la calle si eso pasa”.

Ese breve intercambio fue parte de un editorial leído en Comunas AM el año pasado en las vísperas del balotaje. Allí un estudiante que iba a votar a los libertarios le explicaba a su profesor que lo de Milei era humo electoral, y el reaseguro de que esto era así es que de hacer lo que prometía los que estaban en contra del peluca lo iban a frenar.

La cuestión no es como en la época del macrismo donde Mauricio dijo tocar los subsidios y los ignotos útiles de la época lo festejaban sin saber que ellos eran los subsidiados, en tantísimas cosas como el boleto de transporte y las tarifas de electricidad o gas.

En este caso Milei hablaba de la casta y ciertamente los ignotos útiles de hoy, no lo son. Eso es un punto para los libertarios que votaron convencidos ingenuamente que a ellos no llegaba el ajuste, y sin embargo cuando contrastaba con la realidad que le decía que eso no iba a suceder creían que eran otros “los que iban a saltar”.

Pero los telegramas también llegaron a casas donde se gritó Viva la Libertad Carajo. Y no saltó nadie.

¿Se comieron la curva de la tele? Que la CGT es capaz de paralizar un país, que el peronismo no va a dejar gobernar, y tantas cosas más. Hoy, toda reacción será tarde. Ante esta avanzada el hecho de no manifestarse es condición fundamental para declarar el cierre de instituciones que antiguamente funcionaron y hoy son una cáscara vacía.

Si la CGT no defiende a los trabajadores no es la CGT, si el peronismo no defiende al pueblo, jubilados, niños, no es peronismo. Con lo cual, es esperable una rápida acción por parte de estos actores sociales. Pero repito que será tarde porque no van a incorporar nuevamente a los miles de cesantes.

Se equivocó el alumno del comienzo del editorial, no saltó nadie cuando era una secreto a voces que esto iba a ocurrir.

Hay que prepararse para muchos “pseudo” combates de la batalla cultural, que no son más que distracciones para ocultar la pésima gestión. Es decir, cambiarle el nombre al Centro Cultural Kirchner, sacar a Evita del edificio del Ministerio de Obras Públicas, etc. no son el centro cuando hay despidos y la pobreza aumenta a números siderales.

Ante esta catástrofe económica (que será peor con la suba inminente de tarifas que la patean para evitar un conflicto social mayor) comenzarán con los voceros oficiales, y los pagados con dinero de la AFI, una pelea absurda por el nombre de las cosas.

En definitiva, si la CGT se moviliza tarde, si el PJ tiene pereza, si la UCR continúa siendo UCR, podemos decir que el gobierno goza de buena salud. Un detalle no menor, cuando hablamos de casta ¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza? 

Probablemente la Corte Suprema, los líderes de partidos que están hace tanto tiempo en su cargo, los secretarios generales octogenarios, en síntesis, los antes descriptos que hacen que el gobierno goce de buena salud. Es un hecho, a Milei lo mantiene la casta en el poder.

Pobre del que pensaba que venía a combatirla, si justamente es la que solapadamente lo apoya. ¿Cuántas medidas toca a la casta? ¿Es lo mismo no asignar un aumento millonario a los parlamentarios que cobrar la jubilación en dos tramos?

En el momento que Milei se vaya el nuevo Presidente puede renombrar en dos minutos nuevamente como Centro Cultural Kirchner al CCK, pero no sube en dos minutos el salario mínimo que hoy es de 196 dólares y es el piso más bajo de los últimos 20 años.

La casta que tan bien identificó en campaña el peluca ciertamente goza de muchísimos privilegios, un 30 por ciento creyó que un economista de una escuela marginal de derecha la iba a terminar con recetas nunca antes practicadas mientras que el 70 restante creía que esto era imposible, aunque era una obviedad que existía un grupo minúsculo de la sociedad que se ve de sobremanera beneficiada por rodearse del poder real. Que Milei luego gane tiene más que ver con el antiperonismo que con esa disyuntiva inicial.

La casta está vivita y coleando, el problema no radica sólo en que exista sino que está muy a gusto con Milei. Que cosa de locos.

 

*Por Virgilio Camarones