8M – MES DE LA MUJER

Por María Raquel Herrero*

En el marco del mes de la mujer, aprovechamos para poner sobre la mesa de debate uno de los temas de agenda social que más relevancia ha adquirido en este último tiempo, la desigualdad de género.

A pesar de ser una cuestión tratada regularmente en la sociedad, aún sigue habiendo incordios relacionados con la marcada diferencia de género, la violencia hacia la mujer y el encubrimiento o el letargo de la justicia a la hora de actuar frente a una causa.

Cuando pensamos que estamos evolucionando respecto a la temática, aparece un hecho como la violación en “grupo” del 28 de febrero a plena luz del día en el barrio de Palermo, o el abuso de un joven a una compañera del secundario en el festejo de UPD (ultimo primer día) en Lanús, para recordarnos que todavía queda mucho por trabajar.

Aquí es cuando nos hacemos la pregunta ¿en dónde estamos fallando? ¿Por qué estas cosas siguen sucediendo en el año 2022? La idea, en esta fecha, es visibilizar el problema y continuar concientizando a todos sobre una cuestión que permanece de forma latente en la sociedad y que es hora de erradicar.

Debemos hacer foco especialmente en la educación de los jóvenes y adolescentes, que son los que, con las herramientas que se les brinden en el hogar y en la escuela, tiene la obligación de construir un futuro en donde el respeto entre pares sea una prioridad, sin importar el género, donde la violencia ya no exista, y donde no muera una mujer cada 30 horas.

Cada fin de año las cifras de femicidios son una estadística que duelen y preocupan. Durante 2021, fueron asesinadas por violencia de género, entre 220 y 230 mujeres, según registraron los observatorios Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana).

 

Antes de llegar al femicidio hay muchísimos indicios y alertas que el femicida da. La idea es trabajar para que la sociedad, y especialmente quienes rodean a esa persona, puedan detectarla, y sobre todo ayudar a aquellas mujeres violentadas que están inmersas en una relación toxica de la cual no pueden salir.

Justamente la Ley Micaela (27.499), promulgada en el año 2019, busca dar herramientas para identificar la desigualdad de género y erradicarla. Yo por mi parte, durante mi mandato como Diputada, traté diferentes leyes y declaraciones sobre esta temática, como por ejemplo la ley 4.547 que instituye el 27 de Mayo como “Día de Prevención de la Violencia en el Noviazgo”, en homenaje Carolina Aló, víctima de femicidio en 1992, fallecida como consecuencia de las 113 puñaladas que le infligió su novio.

Es evidente que más allá de las prácticas políticas y leyes que se puedan establecer, el trabajo es social. Debemos unirnos para estar atentos, es importante que desde las familias, primer sociedad a la que un individuo pertenece, luego en las escuelas, se sepa de que se trata la violencia de género, se hable de la misma y se le dé mayor entidad a la ESI (educación sexual integral).

Es tiempo de recordarles a los ciudadanos que ninguno está exento de que sucedan casos como estos. Las mujeres siempre escuchamos a alguna amiga decir ser víctima de violencia de género, pero luego resulta que nadie tiene un amigo violento. Es hora de abrir los ojos y ponerle fin a esta problemática que acarreamos hace décadas. Es hora de que el hombre y la mujer comencemos a caminar a la par.

Para finalizar es importante resaltar que en caso de personas cercanas, amigas o familiares debemos ser pacientes, escuchar, no juzgar, acompañar y tener en cuenta que cualquier persona puede denunciar en la línea 144 que brinda atención telefónica especializada a mujeres víctimas de violencia de género durante las 24 horas, los 365 días del año, y a las diferentes Asociaciones de la Sociedad Civil. Allí encontrarán contención, ayuda legal y psicológica.

 

*Auditora General de la Ciudad de Buenos Aires.