Como pocas veces hoy la oposición tiene una oportunidad. No hay ningún atractivo para votar a Milei entre la extensa mayoría de argentinos, no sólo son unos pocos las actividades que crecieron, sino que son las que menos gente emplean, y la que menos llega a los ojos.
Al momento se puede decir que la campaña electoral que podría planear el Presidente es por lo que no ocurrió. Por el desastre que sería el país si ganaba Massa.
Entrar en esa discusión es avalar la necesidad del Gobierno para desviar el tema, de la horrorosa actualidad.
Como siempre el sistema pide a gritos una grieta, a ellos o nosotros, pero como nunca es lo único que tienen.
Al kirchnerismo, peronismo, persona politizada en sí, la bala puede entrar y comenzar a tener una discusión contrafáctica. Craso error.
Discutamos la actualidad. A veces es curioso como los anti Milei utilizan para oponerse los datos que el Presidente dice. Ejemplo, el video que causa gracia acerca de la cantidad de pobres que sacó el Javo de esa situación, que van en aumento desmedido a medida que pasan los minutos. Sin embargo, ¿Sacó gente de la pobreza? O tenemos que darlo por hecho por el simple motivo de que lo dice Milei.
Se dedican a decir “el Presidente miente”, o “los datos estadísticos están desactualizados”. Ambas afirmaciones son ciertas, pero el común de la gente no come esos discursos, está cansada del sobre análisis, y en definitiva, van a ser los que definan la elección.
Esto no es presuntuoso de esta editorial decir que le importa y que no al común de la gente, sino que utiliza el pasado más inmediato, el hartazgo que trajo a este Jefe de Estado al sillón de Rivadavia.
Los que definen la elección se cansaron de escuchar cuántos muertos menos sufrimos gracias a la cuarentena, la cadena por un gasoducto que nunca vimos sus beneficios, y antes los brotes verdes de Macri, o la eliminación del impuesto a las ganancias que había prometido el ex Presidente de Boca.
Si escuchamos los ejemplos, uno salvó vidas, el otro gobernó para la corona diciendo pobreza cero como su leitmotiv.
Este dice que te va a destruir y te destruye, y ya no importa si con los otros íbamos a estar de tal o cual manera.
El Gobierno de Milei terminó a los seis meses de su mandato cuando presentó el primer blanqueo, no porque como dijo Pichetto, todos los gobiernos lo hacen sino porque se quedó sin guita. Hasta ese momento decía ser distinto al resto de gobiernos anteriores.
Claro, no se fue en helicóptero si es lo que algunos creen necesario para dejar de Gobernar.
Volvemos a lo mismo, sólo ven lo que le muestran los ojos. Obviamente que si huye por los aires dejó la Presidencia, pero no hay que ser tan obvios, se puede dejarla aun estando.
Está en uso, porque en el país es raro recordando la cantidad de fotocopias firmadas que recibe como “honorables distinciones” por el mundo.
Hoy cogobierna Macri en las sombras, hoy la Corte Suprema pide reforzar las sillas que faltan con más gente afín al gran diario argentino.
Dicen que van contra el PRO y contra Clarín y los tiene en el Gobierno. Pero como no aparecen en una foto juntos parece que nadie se entera.
En ese marco, que sólo se sabe lo que se muestra en imágenes es que no hay una representación mental de lo que no fue. Lo que podría haber sido si…
Hoy gobierna Milei y gobierna mal. Para un sector concentrado que sentó las bases para quedarse en el país gane quien gane. Desde ahí, se le puede competir y derrotar.
Aunque prestando atención a la última frase, el poder concentrado en Argentina llegó para quedarse gane quien gane, y quizá las elecciones sean sólo una ilusión. Algo que se ve pero no existe.




